EL ÁNGEL Y EL “LIBRITO” EN SU MANO (APOCALIPSIS 10) (APOCALIPSIS 10)

  Apocalipsis 10

1-      Vi descender del cielo a otro ángel fuerte, envuelto en una nube, con el arco iris sobre su cabeza; y su rostro era como el sol, y sus pies como columnas de fuego.

Algunos han tratado de relacionar ese ángel como Jesús en su segundo retorno, empero, nada más distante de la realidad podría ser ese hecho. Mantenga presente que se hace mención de otro ángel fuerte, el Señor no forma parte de una hueste celestial, no está alineado de igual manera que los ángeles, por ende, nada allí mencionado ejemplifica a Jesús.

Este mensajero de Dios, cubierto de fortaleza. Parte de su atavío era que estaba envuelto en una nube, es un enviado del Señor, lo celestial de su presencia lo identifica. El arco iris sobre su cabeza era un recordatorio que el Señor obraría conforme a sus promesas, aquello que prometió a través de ese símbolo dado. El hecho de que su rostro era como la del sol, nos hace recordar como el rostro de Moisés después de haber estado en la presencia de Dios por cuarenta días y cuarenta noches al igual estaba iluminada. Ese ángel enviado estuvo en la presencia del Señor, otra distinción de la santidad que todo aquello implica en su asignación. Sus pies como columnas de fuego, habiendo recorrido con el Señor una instrucción especial y al igual aquel sello de aprobación y de un enviado celestial es manifestado con un fuego santo.

2-      Tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y el izquierdo sobre la tierra; 

3-      y clamó a gran voz, como ruge un león; y cuando hubo clamado, siete truenos emitieron sus voces. 

El ángel reclama el mar y la tierra para el Señor, en ese momento todo será restaurado, todo volverá al orden estructurado por Jesucristo.

¿Qué es el librito? Es el mismo libro que nadie era digno de abrir, y sólo Jesús es el digno. ¿Por qué se hace referencia a librito? Si consideramos que Apocalipsis tiene veinte y dos versículos, considerando que el evento se registra en el capítulo diez, es un poco tiempo restante lo que permanece, por ello, es una recopilación mucho más corta lo que se considera o restará por cumplirse.

Los siete truenos emitieron sus voces: Estos representa la voz de Dios.

4-      Cuando los siete truenos hubieron emitido sus voces, yo iba a escribir; pero oí una voz del cielo que me decía: Sella las cosas que los siete truenos han dicho, y no las escribas. 

El apóstol Juan había escuchado, entendido lo que declararon los siete truenos, él lo iba a registrar, empero, en medio de aquello fue interrumpido por el ángel, y la orden fue que no lo escribiera. 

Es importante señalar para hacer un mayor énfasis en el hecho que el ángel no era Jesús, ya que cuando Juan quedó expuesto a él, no se inclinó y lo adoró. No hay registro alguno de adoración, porque no era Jesucristo.

5-      Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo, 

6-      y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella, y el mar y las cosas que están en él, que el tiempo no sería más, 

Otra evidencia clara que el ángel allí mencionado no era el Cristo es el hecho que el ángel juro por el que vive por los siglos de los siglos, y si hubiese sido Jesús, habría jurado por Él mismo. Entonces, el ángel jura en nombre de Cristo.

Examinemos algunas porciones en done el Señor jura por sí mismo:

·         Hebreos 6:13- Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, juró por sí mismo,

·         6:14- diciendo: De cierto te bendeciré con abundancia y te multiplicaré grandemente.

 

7-      sino que en los días de la voz del séptimo ángel, cuando él comience a tocar la trompeta, el misterio de Dios se consumará, como él lo anunció a sus siervos los profetas.

La séptima trompeta es la conclusión del período de la gran tribulación, el misterio de Dios se aclara finalmente.

La Acción de comerse el “Librito”

8-      La voz que oí del cielo habló otra vez conmigo, y dijo: Ve y toma el librito que está abierto en la mano del ángel que está en pie sobre el mar y sobre la tierra. 

En los versículos pasados Juan escribía, registraba las revelaciones, sin embargo, ahora recibe una orden del Señor o de un ángel del Señor: Vé y toma librito que está abierto en la mano del ángel.

Juan está involucrado directamente en esta revelación, forma parte de una orden y una acción que tendrá que tomar, y que luego entenderá, en donde recibirá más instrucciones.

9-      Y fui al ángel, diciéndole que me diese el librito. Y él me dijo: Toma, y cómelo; y te amargará el vientre, pero en tu boca será dulce como la miel. 

10-  Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí; y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo hube comido, amargó mi vientre. 

Cuando Juan se aproxima al ángel, le peticiona que le entregase el librito, el cual al serle entregado al igual había una orden juntamente con ello, se lo entregó, pero, al igual se le ordenó que lo comiera. Se le hizo saber que en lo que respecta al sabor será dulce como la miel, empero, cuando llegue a su vientre será amargo.

El comer el librito significa recibir la Palabra de Dios con fe, y esa es la enseñanza de la Palabra de Dios.

·         Jeremías 15:16- Fueron halladas Tus Palabras, y yo las comí; y Tu Palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón: porque Tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos.

·         Ezequiel 3:1- Me dijo: Hijo de hombre, come lo que hallas; come este rollo, y ve y habla a la casa de Israel. 

2- Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo. 

3- Y me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre, y llena tus entrañas de este rollo que yo te doy. Y lo comí, y fue en mi boca dulce como miel.

Estudiar, recibir la Palabra, creer, vivir conforme a la Palabra, es de un sabor dulce, y con mucha disciplina.

·         Salmo 119:103- ¡Cuán dulce son a mi paladar Tus Palabras!

La parte dulce para Juan tocante al librito es que conocía el futuro, Jesús el Cristo no le ocultó nada. Pero, al igual Juan quedó expuesto a lo que serían los juicios de Dios, esto era de gran tristeza y pesar para él; esta era la parte amarga.

 

11-  Y él me dijo: Es necesario que profetices otra vez sobre muchos pueblos, naciones, lenguas y reyes.

Juan estaba convencido que el mundo debería estar enterado de la Palabra de Dios, sus revelaciones, ellos necesitan escucharla porque deben y deberían ser advertidos del juicio que se acerca, esta era la parte amarga, era necesario que profetizase a muchos antes que el Cristo volviera en su reino.

 

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